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Tecnologías de vanguardia
Ratones en su espalda
¿Está tratando de mantener controlada su agenda? Tal vez sea tiempo de contar con un reloj “háptico” para ayudarle a cumplir horarios.
Chei Wei Wang, persona de ideas prolíficas, desarrolló el "haptic clock", una aplicación que hace que su teléfono celular vibre periódicamente para decirle la hora. Las vibraciones largas y cortas indican las horas y los minutos respectivamente. Las horas se dan en una escala de 12 horas (las seis y las dieciocho son seis vibraciones largas) mientras cada pulso corto indica un intervalo de cinco minutos (con lo cual tres pulsos cortos indican el cuarto de hora). Se lo puede fijar para que informe la hora con la frecuencia deseada. Además de ser tanto útil como inteligente, la aplicación golpea a la batería (aparentemente la vibración requiere muchísima energía).

¿Y entonces?

Lo que es interesante sobre el enfoque de Chei es que utiliza el vibrador del teléfono para indicar algo además de un sonido. En realidad trata de enviar datos en forma discreta, utilizando medios no visuales ni auditivos. No es el primero intento. Hubo como mínimo un intento de fabricar un “chaleco háptico”, (según creo, funcionaba de la siguiente manera, no puedo encontrar un vínculo): escribía letras y números en la espalda de la persona utilizando una variedad de pequeñísimos vibradores. Dudo que alguna vez haya llegado a fabricarse, pero la idea es intrigante.
Pretenda por un momento que el concepto en realidad funciona. Si la espalda es un dispositivo de salida, surgen las posibilidades interesantes. En primer lugar, se pueden recibir mensajes de texto sin utilizar el teléfono, es útil para cuando uno está caminando por la calle o manejando. Un par de botones en el reloj pulsera Bluetooth podría controlar la recepción, la visualización y la constancia de recibo.
En segundo lugar, se podrían escribir mensajes sin mirar una pantalla. Uno siempre estaría seguro de qué tecla apretó, y un par de teclas de control adicionales al lado del teléfono le permitirían retroceder o repetir el mensaje. Ahora que se puede componer mensajes en forma segura mientras caminamos por la calle (o no tan segura, ¡en realidad no lo haga!) en su auto.
Otra posibilidad son los juegos. Si pudiera colocar en su espalda bloques de Tetris mientras caen, podría jugar el juego incluso aunque mire ininterrumpidamente al orador extremadamente aburrido que está hablando en el otro extremo de la sala. Lo único que lo delataría serían sus maldiciones ocasionales y fuera de contexto cuando el teléfono le gane.
Podría incluso ser el regreso del código Morse, si la idea de las interfases hápticas prende. Jay Leno (anfitrión de un talk show en Estados Unidos) una vez presentó una competencia entre dos operadores veteranos de código Morse y un conjunto de adolescentes expertos en enviar mensajes de texto. Los operadores de código Morse ganaron fácilmente, lo que constituyó un golpe casi letal para los frágiles egos de la generación Y (La Marina de los Estrados Unidos finalmente abandonó el código Morse hace algunos años, pero los “Chat” rooms en la red permiten a la resistencia reunirse y enviarse señales con toda seriedad. La ironía de la clave del código Morse, una tecnología de hace 150 años, con un conector de USB colgante es irresistiblemente hermosa)
En cualquier caso, espero que la pequeña aplicación de Chei Wei Wang pregone un interés mucho más general en la comunicación segura y discreta y que usted tenga la mente abierta para aceptar lo que sospecho se siente como muchos ratones mordisqueando su espalda. Pero tal vez no lo logre: así como el envío de mensajes de texto para que realmente prendiera tuvo que esperar a una nueva generación, puede ser que las interfaces hápticas tengan que esperar a que otra generación madure (¿La generación Z?)'.

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